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La brillante trayectoria de Yunia Arrieta como Bibliotecaria de nuestro colegio

La brillante trayectoria de Yunia Arrieta como Bibliotecaria de nuestro colegio

Trabajo periodístico: Lucía Robles. Editado por: José Ríos Mercado. Todos los que han tenido la oportunidad de conocer la Biblioteca del Colegio Alemán de Barranquilla pueden coincidir en algo: es un lugar distinto que rompe todos los estereotipos, que se engalana para cada celebración que haya en la institución y en el que siempre están pasando muchas cosas, llenas de una magia muy especial, sacada directamente de los libros.

Ese es quizás, el gran legado que nuestra Bibliotecaria por 25 años, Yunia Arrieta, le deja a nuestro colegio, del que se retira, para disfrutar de su pensión: convertir un espacio que era temido por los estudiantes -donde los mandaban a estar en quietud y silencio como castigo por alguna travesura-, en uno en el que podían sumergirse en incontables aventuras ofrecidas por los libros y así dar rienda suelta a la creatividad y la imaginación.

Con ocasión de su partida hablamos con ella para conocer más detalles acerca de su trayectoria, sus anécdotas, sus recuerdos, sus ideas y sus planes futuros.

¿Quién es Yunia Arrieta?

Mi nombre completo es Yunia Liceth Arrieta Escobar, nací en Barranquilla y estudié Administración y Finanzas en la Universidad de la Costa (CUC). Soy la mayor de nueve hermanos y me crié con mis abuelos paternos, ya fallecidos, en una casa muy grande, en donde crecí con mis hermanos y primos. Estoy casada desde hace 34 años con Guillermo Simmonds, Médico General de la Universidad Metropolitana y especializado en Salud Ocupacional, con el que tengo tres hijas: Andrea, Alisson (exalumna de la Promoción 2007) y Angélica (exalumna de la Promoción 2014).

Andrea es Licenciada de Pedagogía Infantil de la Universidad del Norte y actualmente es docente del Kindergarten; ella tiene dos hijas: Amelia y Olivia. Amelia acaba de entrar a Kinderkrippe. Alisson estudió Diseño de Producto en Alemania en la Hochschule Niederrhein y tiene una hija que se llama Luna. Angélica estudia Biología en la Universidad de Kiel en Alemania.

Me considero una persona alegre, muy comprometida con mi labor, perseverante, organizada y solidaria. La pasión y el amor por lo que hago es mi motor diario y lo que me ha impulsado a sacar adelante mi proyecto de vida personal, familiar y laboral. Creo y doy fe de que el trabajo con los niños y jóvenes es un regalo maravilloso, de muchos aprendizajes, que valen la pena. También creo que, a través del trabajo en equipo, se alcanzan los mejores resultados, dando lo mejor a los demás.

Entre mis pasatiempos está la lectura, el baile, el ejercicio, ver series de televisión, reunirme con mis amigas para hablar y reírnos, sembrar y cuidar plantas, viajar para conocer otras culturas y personas, coleccionar pesebres en miniatura, disfrutar de la familia y de mis nietas, y seguir trabajando en mi crecimiento personal.

¿Cómo llegaste al Colegio Alemán de Barranquilla?

Llegué a la institución en 1995 a hacerle la licencia de maternidad a mi amiga Aura Name, quien era la Secretaria Académica. Cuando la terminé, el Rector de ese entonces, Severino Lobo, me dijo que le dejara la hoja de vida porque se iba a presentar una vacante; yo le pregunté en qué área, pensando que era para la parte administrativa y él me dijo que era para la Biblioteca. Yo le dije que no tenía ni idea de lo que se hacía en una biblioteca y fue cuando le pregunté que por qué había pensado en mí, a lo que contestó: “yo quiero allí a alguien que quiera a los niños”.

Me dijo que aprendiera e indagara sobre esta área porque me quería a mí para el cargo y así comenzó mi interés por ese mundo maravilloso de las bibliotecas y los libros. El 15 de enero de 1996 ingresé con mucha alegría al colegio como Bibliotecaria, en un ambiente único, con una excelente Directora Administrativa, la señora Amparo de Molina, quien me apoyó en todo.

¿Cómo era la Biblioteca antes de tu llegada?

No podría decir cómo era antes de llegar, lo que sí puedo recordar es que la Biblioteca que encontré en las antiguas instalaciones era grande y con armarios cerrados hasta el techo. Recuerdo tanto mi primer día: me entregaron un saco con muchas llaves y yo pregunté: “¿y qué tengo que hacer?” Y ‘Amparito’ me dice: “ponerles llave a los armarios y estar ‘pilas’ para que no se te pierdan los libros”.

¡Yo me quedé muda! Ese fue el inicio de un trabajo mágico, que me dejaba crear y reinventarme cada día. El colegio me dio la oportunidad de crecer, de prepararme para asumir ese gran reto y de esta forma, comencé a estudiar todo lo relacionado con el funcionamiento de las bibliotecas e hice diplomados en Gestión de Bibliotecas y Promoción de Lectura para mantenerme actualizada. Hice también alianzas con las editoriales que apoyaban mis ideas y más adelante los proyectos.

Comencé a asistir a la Feria del Libro en Bogotá, a congresos sobre lectura y, más adelante, a la Fiesta del Libro y la Cultura en Medellín. Todo lo que veía en literatura infantil y juvenil lo iba innovando en la Biblioteca, la cual se fue llenando de vida y cada vez con una colección de libros diferentes; los niños no solo entraban a hacer tareas, sino a leer, lo que se convirtió en mi primer objetivo.

¿Cómo se materializaron proyectos como: Club de Lectura, Semana de la Biblioteca, Feria del Libro, Carnaval, Pascua y Navidad Bicultural?

Todos estos proyectos fueron surgiendo en el camino, por mi deseo de que en la Biblioteca se viviera un ambiente propicio para leer, investigar, hacer tareas o que simplemente fuera un lugar que acogiera a los estudiantes y visitantes, y es así como nace el Club de Lectura. Inició en el 97 con los estudiantes de Bachillerato y con los libros de la serie ‘Escalofríos’ de editorial Norma. Nos reuníamos una vez a la semana y poco a poco se fueron formando los grupos hasta que finalmente se convirtieron en una de las extraclases favoritas de la Primaria y con el tiempo, del Bachillerato.

A partir de ahí, uno de mis sueños fue formar el Club de Lectura para Padres, Exalumnos y Empleados, y el nuevo rumbo de la Biblioteca se comenzó a notar. Mi deseo de mostrar ese “mundo maravilloso” de los libros se estaba dando y eso me exigía conocer y ahondar en la literatura infantil y juvenil, lo que me encantaba para poder promocionarlas y cautivar a los lectores. Cada viaje a la Feria del Libro de Bogotá me permitía regresar llena de ideas y proyectos que se iban concretando como: la Semana de la Biblioteca, en unión con el Área de Español; era como trasladar algo del evento de Bogotá a la Biblioteca del colegio a través de: talleres de lecturas, encuentros con escritores, juegos y títeres.

La comunidad vivía cada año una fiesta de la palabra en donde los invitados eran todos. Luego surge el Carnaval Bicultural como apoyo al Proyecto Cultura y Carnaval, apoyado por los estudiantes de CAS. Posteriormente, aparecen la Pascua y la Navidad Bicultural como espacios para dar a conocer las tradiciones alemanas, igualmente con el apoyo de CAS y de los estudiantes de intercambio. Los abuelos son y serán los que rescaten siempre las tradiciones orales, por eso ellos fueron invitados especiales de nuestra Biblioteca al Club de Lectura de la tarde, ¡siempre era un encuentro muy esperado!

Las celebraciones del Día de la Madre con los niños de extraclases también nos llenaban de felicidad, porque las mamás podían contarles cuentos y, al final, compartíamos una merienda.

¿Qué anécdotas tienes como Bibliotecaria?

Yo no les llamaría anécdotas, más bien son momentos inolvidables.

  • Mi primer día de trabajo y los estudiantes entrando a la Biblioteca para conocerme.
  • El cambio de sede y la nueva Biblioteca, diseñada teniendo en cuenta lo que yo quería desarrollar: un espacio para crear.
  • Los inicios del Club de Lectura.
  • Mi primera Semana de la Biblioteca.
  • Las tardes con los abuelos.
  • Los primeros los talleres a los padres de familia.
  • Cuando fui la Reina del Carnaval con ocasión de los 100 años de fundación del Colegio Alemán de Barranquilla.
  • La Biblioteca convertida en museo cuando la institución cumplió los 100 años de fundación
  • Las meriendas para compartir en el Club de Lectura.
  • Los grados de mis hijas.

¿Cuáles son las enseñanzas más grandes que te deja tu paso por el colegio?

  • La satisfacción de asumir cada reto, de crear una Biblioteca con diferentes espacios en donde la comunidad se sienta feliz con cada rincón que encuentra.
  • La motivación que siempre tuve para crear y reinventarme.
  • La alegría para desarrollar cada actividad y proyecto.
  • Aprendí que para sacar adelante lo que sueñas en la institución se debe trabajar en equipo aceptando y valorando al máximo el trabajo de cada persona.
  • Que la vida me dio la oportunidad de trabajar en un lugar especial en donde encontré personas maravillosas que hicieron mi vida feliz.

¿Qué es lo que más vas a extrañar del colegio?

  • Definitivamente a los niños, que eran mi motor; las actividades las disfrutaba mucho y estoy segura de que ellos también.
  • Las caminatas en la cancha cada mañana en donde estaba a solas conmigo y agradecía a Dios por todas las bendiciones que tengo.
  • Los recreos y las conversaciones con los lectores.
  • A mis compañeros que me alegraban el día.
  • Las visitas de los padres de familia en busca de un buen libro para leer.
  • A mi querida Omaira Acuña que con su sonrisa, la flor en su oreja y sus atenciones, me contagiaba de alegría.
  • Los almuerzos con mis amigas en la Plataforma que terminaban en risas.

¿Qué planes tienes para esta nueva etapa que inicias?

Por ahora, agradecer por este tiempo que comienzo; viajar, disfrutar momentos de calidad con mi familia y mis tres nietas y sacar espacios para mi crecimiento personal, siempre con los brazos abiertos para seguir recibiendo las bendiciones que Dios tiene para mí y para mi familia. Gracias, gracias, gracias, Colegio Alemán de Barranquilla por estos 25 años que fueron de muchos aprendizajes, de amistades que están en mi corazón y de compañeros que, con su mística, me animaban a seguir luchando por mis sueños. Me voy feliz, satisfecha y con recuerdos gratos que me permitirán seguir soñando.

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